
Mi marcador de libros (en la foto, a la
derecha) me lo regalaron Cristián y Julia antes de irme de Londres, básicamente
porque era lo único que, a esas alturas, cabía en mi sobrecargada maleta. Al anverso,
Cris había dibujado dos haces de pequeños círculos dorados que se escapaban
hacia los extremos del cartón, delineando algo así como la figura de un reloj
de arena que se extendía de una a otra punta del marcador. Cuando les pregunté qué
significaban las esferas, me contaron que eran burbujas...